Artículo 101
Si la respuesta aprueba tu propuesta de manera simple y directa, el contrato se concreta de inmediato y produce todos sus efectos, a menos que antes de esa respuesta te hayas arrepentido, fallecido o quedado legalmente incapacitado.
CODIGO DE COMERCIO
Codigo DE COMERCIO · 1524 artículos · Versión BCN: 1865-11-23 · Ver en LeyChile ↗
Si la respuesta aprueba tu propuesta de manera simple y directa, el contrato se concreta de inmediato y produce todos sus efectos, a menos que antes de esa respuesta te hayas arrepentido, fallecido o quedado legalmente incapacitado.
Si aceptas una propuesta pero le pones condiciones, esa respuesta se considera como una nueva propuesta de negocio.
La aceptación tácita tiene los mismos efectos y se rige por las mismas reglas que la aceptación que se hace de forma expresa.
Si las partes viven en lugares diferentes, el contrato se considera realizado en el lugar de residencia de quien aceptó la propuesta original o la propuesta con modificaciones.
Las ofertas generales en catálogos, circulares o anuncios no son obligatorias. Si se dirigen a personas específicas, se entiende que solo son válidas si los productos no se han vendido, no cambiaron de precio y siguen en tu domicilio al momento de ser solicitados.
Si el contrato se propone con la ayuda de un corredor, se considera definitivo desde el momento en que los interesados aceptan la propuesta de forma directa y sin condiciones.
Dar una garantía o arras no te da el derecho de arrepentirte de un contrato que ya está firme, a menos que lo hayan acordado expresamente de esa manera.
Ofrecer perder la garantía que entregaste o devolver el doble de la que recibiste no te libera de la obligación de cumplir el contrato o de pagar los daños causados por no cumplir.
Una vez que el contrato se cumple o se paga una indemnización por incumplimiento, las garantías o arras deben ser devueltas a quien corresponda, sin importar cuál de las partes se haya negado a cumplir el contrato.
Para calcular los plazos de días, meses y años en los contratos comerciales, debes seguir las reglas del Código Civil, a menos que la ley o el propio contrato establezcan algo distinto.
Si una obligación vence un domingo, día festivo, sábado o el 31 de diciembre, el pago debe realizarse el día hábil siguiente.
No se permiten plazos de gracia ni costumbres que retrasen el cumplimiento de tus obligaciones más allá de la fecha fijada por el contrato o por la ley.
Los contratos hechos en el extranjero que deben cumplirse en Chile se rigen por la ley chilena para todo lo relacionado con su ejecución, como la entrega, el pago, la moneda, las medidas y las responsabilidades por incumplimiento, a menos que las partes acuerden otra cosa.
Si en un contrato extranjero se pacta pagar en monedas o medidas del lugar de origen, estas se convertirán a monedas o medidas chilenas al momento del cumplimiento, mediante acuerdo o por peritos. Lo mismo aplica si en Chile pactas pagos en moneda o medida extranjera.
Si las partes utilizan medidas que no están autorizadas por la ley, serán obligatorias las medidas que se usen en el lugar donde deba cumplirse el contrato.
Si antes del vencimiento del plazo se retiran de circulación las monedas pactadas para el pago, debes pagar con las monedas que estén vigentes al momento del cumplimiento, según su valor legal.
Quien tiene el derecho de cobrar no está obligado a recibir el pago antes de la fecha de vencimiento acordada en la obligación.
Nadie está obligado a recibir más de cincuenta monedas de cada tipo en un solo pago, excepto el Fisco, instituciones públicas, empresas estatales y el Banco Central. Las monedas dañadas, perforadas o desgastadas de forma que no se vea su acuñación pierden valor legal.
Si pagas tu deuda, tienes derecho a exigir que te entreguen un recibo de pago firmado. No tienes por qué conformarte solo con que te devuelvan el documento de la deuda. El recibo demuestra que quedaste libre de la obligación.
Si firmas el recibo de una cuenta de un período específico, se presume que también pagaste las cuentas de los períodos anteriores, siempre que organices tus cuentas en plazos fijos.
Si tienes varias deudas vencidas con un mismo acreedor y realizas un pago sin especificar a cuál corresponde, el acreedor puede decidir a cuál de tus deudas se aplica ese pago.
Aunque pagues o des el visto bueno a una cuenta recibida, no pierdes el derecho de exigir que se corrijan los errores, omisiones, cobros duplicados u otros fallos que tenga esa cuenta.
Este artículo fue derogado: ya no tiene contenido vigente.
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Si pagas una deuda entregando documentos al portador (como un cheque), se entiende que la deuda original se reemplaza por el documento, a menos que declares expresamente que mantienes tus derechos si el documento no es pagado.
En los contratos comerciales no existe el derecho a anular el contrato alegando que sufriste una pérdida económica desproporcionada o lesión enorme.
Los contratos o documentos privados que coincidan con los datos de tus libros de contabilidad sirven para demostrar la fecha del documento ante terceras personas.
En los negocios comerciales se permite la prueba de testigos para demostrar una obligación, sin importar el monto de dinero de que se trate, excepto en los casos en que la ley exija una escritura pública.
Los tribunales pueden aceptar declaraciones de testigos en juicios comerciales, incluso si estas contradicen o agregan información a lo que está escrito en una escritura pública.
Si compras algo que tienes a la vista y se identifica solo por su tipo, no se entiende que tienes derecho a probarlo antes de comprar. Esto no se aplica a las cosas que se acostumbra comprar probándolas al gusto.
Si al comprar algo a la vista te reservas el derecho a probarlo sin fijar un plazo, tienes un plazo de tres días para hacerlo, contados desde que el vendedor te lo pida. Si no lo pruebas en ese tiempo, se entiende que desistes de la compra.
Si compras un producto que suele comprarse al gusto, se entiende que te reservas el derecho a probarlo. La compra solo se concreta si el producto está en buen estado y tiene una calidad regular.
Si el contrato fija el tipo y la calidad del producto vendido a la vista, la compra depende de que la mercancía cumpla con lo acordado. Si al recibirla no estás de acuerdo con su calidad, un perito resolverá el desacuerdo.
Si pides un producto indicando su tipo para que el vendedor te lo envíe, puedes deshacer la compra si el producto no llega en buen estado y calidad regular. Si especificaron la calidad y no cumple, también puedes cancelarla. En caso de desacuerdo, decidirán peritos.
Si realizas una compra basándote en muestras de un producto, el contrato se cancelará automáticamente si la mercancía que te entregan no coincide con la muestra exhibida.
Si compras una mercancía mientras está siendo transportada por agua o tierra, puedes deshacer el contrato si el producto no está en condiciones de ser recibido o no cumple con el tipo y calidad acordados.
Si compras un producto bajo la condición de recibirlo en un lugar específico, la compra depende de que el producto llegue a su destino. Si llega, no puedes deshacer el contrato, a menos que el producto esté en mal estado o no coincida con la calidad acordada.
La compra de un barco o cualquier objeto que no existe es nula. Sin embargo, si compraste el objeto asumiendo los riesgos de su pérdida, el contrato es válido si el vendedor no sabía que el objeto se había perdido.
No hay compraventa si no acuerdan el precio o cómo calcularlo. Pero si la mercancía ya se entregó, se presume el precio que tenía ese día en ese lugar. Si hay varios precios, se paga el valor promedio. Lo mismo aplica si acuerdan el precio de otro momento y lugar.
Si la persona elegida para fijar el precio no lo hace por cualquier motivo, y el producto ya fue entregado, el contrato se cumplirá usando el precio que tenía el producto el día de la compra. Si hay varios precios en esa fecha, se usará el valor promedio.
Si compras un producto al precio que ofrezca un tercero, debes decidir si lo compras o desistes en cuanto el vendedor te lo pida. Si pasan tres días sin que te lo pida, el contrato queda sin efecto. Pero si ya te entregó la mercancía, debes pagar el precio que tenía el día de la entrega.
Una vez que el contrato de compraventa queda firme, cualquier pérdida, daño o mejora del producto es de tu responsabilidad como comprador, a menos que hayan acordado lo contrario, o que el daño ocurra por engaño o culpa del vendedor, o por fallas de fábrica del producto.
Aunque el daño al producto ocurra por un accidente imprevisto, será responsabilidad del vendedor si el producto no estaba plenamente identificado, si tenías el derecho de probarlo y se dañó antes de que dieras tu aprobación, o si debía pesarse, contarse o medirse y se dañó antes de hacerlo.
Una vez firmado el contrato, el vendedor debe entregar el producto en la fecha y lugar acordados. Si no fijaron plazo, debe tenerlo listo para ti dentro de las veinticuatro horas siguientes. Si no fijaron lugar, la entrega se hará donde estaba el producto al momento de la compra.
Si las mercaderías vendidas no se han identificado o detallado individualmente, el vendedor cumple con su obligación entregando productos que estén en buen estado y tengan una calidad regular.
Al momento de la entrega, el vendedor puede exigirte que revises por completo la calidad y cantidad de los productos. Si no haces esta revisión en ese instante, se entiende que renuncias a cualquier reclamo posterior por falta de cantidad o fallas de calidad.
Si entre la compra y la entrega empeora tu situación económica, el vendedor no está obligado a entregarte el producto, aunque te haya dado plazo para pagar, a menos que le entregues una garantía o fianza que le resulte satisfactoria.
El envío de los productos a tu casa o al lugar acordado representa la entrega legal de los mismos. Sin embargo, no hay entrega si el vendedor los envía sin la intención de traspasarte la propiedad, como cuando ordena no entregarlos hasta que pagues o des garantías.
Se entiende que el producto te fue entregado cuando te envían los documentos de transporte (factura, carta de porte) si viene en viaje por tierra o mar, cuando pones tu marca en el producto con permiso del vendedor, o por cualquier otro medio común en el comercio.
Mientras no retires ni te lleves los productos comprados, el vendedor es responsable de cuidarlos y conservarlos. Su responsabilidad llega hasta responder por negligencia grave o engaño.
Si los productos vendidos siguen en manos del vendedor, incluso si los tiene guardados en depósito, este puede retenerlos y no entregártelos hasta que le pagues la totalidad del precio y los intereses acordados.
Si después de la venta el vendedor gasta, altera o vende tus productos a otra persona, debe entregarte otros iguales en tipo, calidad y cantidad, o pagarte su valor según definan peritos, además de indemnizarte por los daños causados.
Si te niegas a recibir los productos sin una razón justa, el vendedor puede pedir deshacer la venta o exigir el pago del precio e intereses, dejando los productos a disposición del tribunal para que se guarden o subasten. Si te retrasas en recibirlos, pagarás los gastos de traslado y bodega.
El vendedor debe responder si los productos tienen fallas ocultas o vicios, siguiendo las reglas del Código Civil. Tienes un plazo de seis meses para iniciar acciones legales por estas fallas, contados desde el día en que se te entregó realmente el producto.
Una vez que el producto está a tu disposición y te declaras conforme, debes pagarlo en la fecha y lugar acordados. Si no fijaron plazo ni lugar, debes pagar al momento y en el lugar de la entrega, y no puedes exigir recibirlo sin pagar en el acto.
Si el vendedor no te entrega las mercaderías en el plazo acordado, puedes exigir que se cumpla el contrato o pedir que se deshaga. En ambos casos, tienes derecho a que te indemnice por los daños que te haya causado.
Si compraste una cantidad de mercaderías en conjunto, no tienes la obligación de aceptar que te entreguen solo una parte bajo promesa de entregarte el resto después. Pero si aceptas entregas parciales, la venta queda firme sobre lo recibido y puedes exigir el resto o una indemnización.
Una vez entregados los productos, no se aceptarán tus reclamos por falta de cantidad o problemas de calidad si los revisaste al momento de recibirlos y no presentaste ninguna protesta formal en ese instante.
Si recibes mercaderías en cajas o embalajes cerrados y declaras que te reservas el derecho a revisarlas, tienes tres días para reclamar por faltas o daños. Debes demostrar que el empaque estaba intacto y que el daño no ocurrió en tu bodega o de forma intencional.
Tienes derecho a exigir que el vendedor te entregue una factura detallando los productos vendidos, indicando que recibió el pago total o parcial. Si no reclamas contra el contenido de la factura dentro de los ocho días siguientes a su entrega, se entenderá aceptada por completo.
El trueque o permuta comercial se rige por las mismas reglas de la compraventa, en todo lo que no contradiga la naturaleza de ese tipo de contrato.
Para traspasar un crédito que no se puede endosar, se aplican las reglas del Código Civil. El traspaso debe ser notificado al deudor por un ministro de fe (como un receptor o notario) mostrando el documento respectivo, y bastará con que el nuevo dueño lo solicite.
Si te notifican que tu deuda fue traspasada a otro y tienes reclamos que no constan en el documento, debes presentarlos al momento de la notificación o a más tardar en tres días. Si no lo haces, perderás ese derecho. Las excepciones del contrato sí puedes mantenerlas.
El traspaso de documentos comerciales que son "a la orden" se realiza mediante un endoso (firmando al reverso). Si los documentos son "al portador", el traspaso se hace simplemente entregando el documento en mano a la otra persona.
El traspaso de bonos o efectos públicos negociables se realizará siguiendo las formalidades que indiquen las leyes que crearon esos bonos o los decretos que autorizaron su emisión al público.
El transporte es un contrato donde te comprometes, por un precio, a llevar personas o mercaderías ajenas de un lugar a otro y entregarlas al destinatario. Define los roles de porteador, cargador o remitente, consignatario, y aclara que el pago por el servicio se llama porte.
El contrato de transporte mantiene características de dos tipos de contratos: el de prestación de servicios y el de depósito de bienes.
Aunque te comprometas a transportar personas o mercancías, puedes encargar la tarea a un tercero bajo tu propia responsabilidad. En ese caso, sigues siendo el responsable ante tu cliente original y actúas como cliente frente a quien realiza el viaje realmente.
Como cargador, puedes cancelar el transporte cuando quieras, antes o después de iniciar el viaje. Si cancelas antes de empezar, debes pagar al transportista la mitad del precio acordado; si cancelas una vez iniciado el viaje, debes pagar el precio completo.
Ambas partes pueden cancelar el contrato sin tener que pagar indemnizaciones si ocurre un imprevisto que impida el viaje, como la pérdida de las mercancías, guerra, prohibición de comerciar o caminos bloqueados por enemigos. Cada parte asume sus propios gastos.
Las reglas de este título se aplican de forma obligatoria a toda persona o empresa que realice transportes, incluso si solo se compromete a llevar pasajeros o mercancías de manera ocasional.
Existen transportistas privados, que ofrecen sus servicios de forma libre y a precios acordados caso a caso, y transportistas públicos, que tienen un establecimiento abierto a todo el público y realizan los viajes en las fechas, precios y condiciones que anuncian.
La carta de porte es el documento escrito que firman las partes para demostrar que el contrato de transporte existe, detallar sus condiciones y certificar que las mercancías fueron entregadas al transportista.
Si las partes acuerdan emitir una carta de porte, deben redactarla por duplicado y firmar ambos ejemplares del documento.
La carta de porte debe incluir el nombre y domicilio de quien envía, del transportista y del destinatario; tipo, peso y marcas de la carga; lugar de entrega; valor del flete y quién paga; plazo de entrega; fecha y firmas de los representantes.
La carta de porte puede emitirse a nombre de alguien, a la orden o al portador. Quien reciba o compre el documento adquiere todos los derechos y obligaciones de la persona que envió la carga originalmente.
Si olvidas incluir alguno de los datos obligatorios en la carta de porte, el documento sigue siendo válido como prueba, y los datos que falten podrán demostrarse mediante cualquier otro medio legal.
En un juicio, no se aceptarán reclamos contra lo que está escrito en la carta de porte, excepto si demuestras que el documento es falso, que tiene omisiones o que hubo un error involuntario al escribirlo.
Si no se emitió una carta de porte, puedes usar cualquier medio de prueba legal para demostrar que entregaste la carga al transportista.
Debes entregar las mercancías al transportista bien empacadas, en la fecha y lugar acordados, y entregarle todos los documentos que se necesiten para que la carga pueda transitar libremente sin problemas legales.
Si no hay una carta de porte, o si en ella no se indica el estado en que se encuentran las mercancías, se presume que el transportista las recibió en buen estado y en condiciones sanas.
Si no entregas la carga en la fecha y lugar acordados, el transportista puede cancelar el contrato y exigir la mitad del precio. Si decide realizar el viaje de todas formas, deberás pagarle los costos extra causados por tu retraso.
Si el transportista sufre decomisos de carga, multas u otros daños por no tener los documentos obligatorios que debías entregarle para el tránsito de las mercancías, tú serás el único responsable de pagar esos perjuicios.
La carga viaja por cuenta y riesgo de su dueño. Las pérdidas o daños por accidentes fortuitos o por fallas propias de la mercancía no son responsabilidad del transportista, a menos que ocurran por su culpa, falta de cuidado o negligencia.
Si declaras en la carta de porte un tipo de mercancía diferente a la real, deberás asumir las pérdidas. El transportista no responderá por daños a objetos que no estén declarados en la carta de porte ni por calidades superiores a las indicadas.
A pesar de las reglas anteriores, el transportista será el único responsable de las pérdidas, faltas o daños de las mercancías si estas ocurren por su propio engaño, fraude o mala fe, sin perjuicio de las sanciones penales.
Puedes cambiar el destino y el destinatario de la carga mientras está en camino, si no la has transferido a un tercero. Debes entregar al transportista el duplicado de la carta de porte; de lo contrario, el transportista responderá por los daños del cambio.
Si el cambio de destino exige usar otra ruta o realizar un viaje más largo y costoso, debes acordar con el transportista un nuevo precio. Si no llegan a un acuerdo, el transportista cumplirá entregando la carga en el lugar pactado originalmente.
Si el valor de las mercancías es menor que el costo del flete y los gastos para cuidarlas, y por esta razón el destinatario se niega a recibirlas, tú como remitente deberás pagar el costo total del transporte.
Como remitente, tienes prioridad frente a los demás acreedores para recibir el pago de tus indemnizaciones por retrasos, pérdidas o daños de la carga. Esta prioridad se aplica sobre el valor de los animales, vehículos, embarcaciones y herramientas usadas en el transporte.
El transportista debe recibir las mercancías en la fecha y lugar acordados, cargarlas de forma adecuada y realizar el viaje por la ruta y en el plazo pactados. Si no cumple alguno de estos deberes, debe responder por los daños causados.
Si no se fijó un plazo para cargar los productos, el transportista tiene la obligación de recibirlos y llevarlos en el primer viaje que realice hacia el lugar de destino de las mercancías.
Si el contrato no especifica el camino o ruta, el transportista puede elegir la ruta que prefiera entre las disponibles, siempre que se dirija de forma directa al punto de entrega de las mercancías.
Si el transportista cambia voluntariamente la ruta acordada, será responsable de cualquier pérdida, falta o daño que sufran las mercancías, sin importar la causa de la pérdida, y de pagar la multa que se haya pactado.
Si ocurre un imprevisto de fuerza mayor en el viaje, el transportista puede cancelar el contrato cobrando el tramo realizado, o seguir por otra ruta. Si la nueva ruta es más larga, tendrá derecho a un cobro extra, pero si sigue por la ruta original al despejarse el obstáculo, no cobrará adicionales por el retraso.
El transportista es plenamente responsable por todas las infracciones a leyes, normas y reglamentos que cometa tanto durante el viaje como al momento de ingresar al lugar de destino de las mercancías.
Si el transportista comete una infracción porque se lo ordenó expresamente el remitente o el destinatario, podrá exigirles a ellos que le devuelvan el dinero que haya tenido que pagar debido a esa condena civil.
Si contratas un transporte para ir vacío a buscar mercancías al domicilio del cargador y no te las entregan, tienes derecho al pago acordado si demuestras que no te dieron la carga y que no conseguiste otra en tu viaje de regreso. Si conseguiste otra, cobras solo la diferencia.
El transportista tiene la obligación de custodiar y conservar las mercancías que transporta, bajo las mismas reglas y exigencias de cuidado que se le aplican a un depositario que recibe un pago por su labor.
La responsabilidad del transportista por las mercancías comienza en el momento en que estas quedan a su disposición o de sus empleados, y finaliza cuando se las entrega formalmente al destinatario a su entera satisfacción.