Artículo 239
Si incumples de forma grave o injustificada las condiciones impuestas o te formalizan por un nuevo caso, el juez revocará el beneficio a petición del fiscal y el juicio penal en tu contra continuará su curso normal.
ESTABLECE CODIGO PROCESAL PENAL
Ley 19696 · 563 artículos · Versión BCN: 2000-10-12 · Ver en LeyChile ↗
Si incumples de forma grave o injustificada las condiciones impuestas o te formalizan por un nuevo caso, el juez revocará el beneficio a petición del fiscal y el juicio penal en tu contra continuará su curso normal.
La suspensión condicional no elimina la opción de que la víctima te demande civilmente por indemnizaciones. Si cumples el plazo establecido sin cometer delitos ni fallar a las condiciones, el caso penal se cerrará definitivamente.
Tú y la víctima pueden acordar un acuerdo reparatorio económico si prestan su consentimiento libre ante el juez. Esto solo se permite en delitos patrimoniales, lesiones menos graves, negligencias médicas u otros delitos específicos autorizados por ley.
Si cumples el acuerdo reparatorio o garantizas su pago a la víctima, el juez cerrará la causa definitivamente librándote del caso. Si incumples de forma grave, la víctima puede pedir anular el acuerdo y reactivar el juicio en tu contra.
Una vez que el juez aprueba el acuerdo reparatorio, la víctima puede exigir judicialmente el cobro de los pagos pactados ante el juzgado civil. Ninguna acción civil posterior puede dejar sin efecto el acuerdo ya firmado.
Si en tu causa participan varios imputados o víctimas, el acuerdo reparatorio firmado solo beneficiará o afectará a quienes lo hayan suscrito formalmente, continuando el proceso penal para los demás intervinientes.
La suspensión condicional o los acuerdos reparatorios pueden acordarse en cualquier momento tras la formalización de la causa y hasta antes de que se envíe el auto de apertura a juicio al tribunal oral.
La fiscalía llevará un registro reservado de todas las suspensiones condicionales y acuerdos aprobados. Sirve para vigilar que cumplas tus obligaciones y verificar si calificas a futuros beneficios procesales del mismo tipo.
El fiscal tiene un plazo máximo de dos años para cerrar la investigación desde que te formalizó. Si no lo hace, puedes exigirle al juez que fije el cierre. Si el fiscal persiste en no cerrar, el juez sobreseerá tu causa definitivamente.
Tras cerrar la investigación, el fiscal tiene diez días para decidir: presentar acusación en tu contra para ir a juicio, pedir el sobreseimiento o comunicar que no perseverará en el caso por falta de pruebas suficientes.
Si el fiscal decide pedir que cierren la causa temporal o definitivamente, o decide no perseverar por falta de pruebas, solicitará una audiencia citando a todas las partes para discutirlo ante el juez.
El juez cerrará tu causa definitivamente si el hecho no es delito, si se prueba claramente tu inocencia, si estás exento de castigo penal, si tu responsabilidad prescribió, o si ya fuiste juzgado antes por el mismo hecho.
Debes saber que el sobreseimiento definitivo pone fin al procedimiento penal de forma total y tiene el valor de cosa juzgada, impidiendo que te vuelvan a investigar por los mismos hechos.
El juez suspenderá temporalmente el juicio si falta resolver un asunto civil previo, si te declaras rebelde por no presentarte a las audiencias o si caes en enajenación mental tras cometer el delito.
Las resoluciones del juez de garantía que aprueben o rechacen un sobreseimiento en tu causa solo se pueden apelar ante la Corte de Apelaciones respectiva.
A petición de cualquier parte interesada en el caso, el juez ordenará reabrir el procedimiento penal tan pronto como termine la causa que motivó la suspensión temporal previa.
El cierre del caso será total si beneficia a todos los imputados y delitos investigados. Será parcial si se cierra solo respecto de algunos acusados o delitos específicos, continuando el proceso para el resto.
Al debatir el sobreseimiento solicitado por el fiscal, el juez tiene la atribución de aceptarlo, modificarlo, decretar un cierre distinto o rechazarlo de plano si no lo considera procedente de acuerdo a la ley.
En los diez días tras cerrarse la investigación, puedes reiterar las diligencias que pediste y el fiscal te rechazó. Si el fiscal te reformalizó con nuevos cargos, puedes pedir reabrir el caso para nuevas pruebas específicas.
Si el querellante se opone a que cierren el caso sin juicio, el Fiscal Regional revisará la decisión del fiscal. Si el Fiscal Regional insiste en sobreseer, el juez podrá autorizar al querellante a acusarte y llevarte a juicio por su cuenta.
El escrito de acusación formal del fiscal debe detallar tu identidad, los hechos específicos atribuidos, su calificación jurídica, las circunstancias modificatorias, la pena solicitada y los medios de prueba con sus listas de testigos.
Presentada la acusación, el juez notificará a las partes y las citará a la audiencia de preparación del juicio oral, la que se fijará en un plazo de veinticinco a treinta y cinco días.
Hasta quince días antes del inicio de la audiencia de preparación, la víctima querellante puede adherir a los cargos del fiscal, presentar su propia acusación particular, pedir otra pena, demandar civilmente u ofrecer sus pruebas.
Las acusaciones particulares de la víctima, sus adhesiones y las demandas civiles interpuestas en tu contra deben ser notificadas a tu defensa a más tardar diez días antes de la audiencia de preparación del juicio.
Hasta el día previo a la preparación por escrito, o de forma verbal al comenzar la audiencia, puedes señalar errores formales en la acusación, deducir excepciones legales, argumentar tu defensa y proponer tus pruebas para el juicio.
Durante la preparación, puedes pedir el cierre del juicio oponer excepciones formales: incompetencia del juez, juicio pendiente en otro tribunal (litispendencia), caso ya juzgado (cosa juzgada), falta de desafuero o prescripción del delito.
Si por cualquier motivo no presentaste las excepciones de cosa juzgada o prescripción del delito durante la audiencia de preparación del caso, aún puedes plantearlas directamente en el juicio oral posterior.
La audiencia de preparación del juicio es dirigida presencialmente por el juez, se realiza de forma verbal y no admite escritos en su desarrollo. Excepcionalmente, el juez puede autorizar que la víctima participe de forma telemática.
Al comenzar la audiencia de preparación del juicio oral, el juez de garantía expondrá ante los asistentes un resumen sintético de todos los escritos de acusación y defensas que presentaron las partes.
Si no presentaste tus defensas ni ofrecieste pruebas por escrito antes de la audiencia de preparación, el juez te otorgará la oportunidad de hacerlo verbalmente en el mismo acto para resguardar tu derecho a defenderte.
La presencia del fiscal y de tu abogado defensor en la preparación del juicio es un requisito de validez obligatorio. Si tu defensor no asiste, se le declarará el abandono y te designarán de inmediato un defensor penal público.
Si las acusaciones o demandas presentan errores de redacción, el juez ordenará corregirlos de inmediato. Si es grave, suspenderá la audiencia por hasta cinco días; si el fiscal no corrige a tiempo, el juez sobreseerá tu causa definitivamente.
El juez resolverá de inmediato excepciones como incompetencia o litispendencia, pudiendo apelarse su decisión. Sobre la cosa juzgada o prescripción, si los antecedentes son claros decretará sobreseimiento; si hay dudas, postergará el debate para el juicio oral.
En la audiencia de preparación, cada parte puede formular objeciones u observaciones a las pruebas ofrecidas por las demás, solicitando al juez su exclusión o limitación según las reglas procesales vigentes.
El juez propondrá bases de arreglo al querellante y a ti para lograr una conciliación por la demanda de daños. Si no se logra un acuerdo, el juez resolverá las medidas cautelares sobre tus bienes.
El juez de garantía puede unir múltiples acusaciones vinculadas en un solo juicio si no daña tu defensa. También puede dividir acusaciones complejas en juicios separados para evitar dificultades de organización o decisiones contradictorias.
El fiscal, el querellante y tú pueden proponer dar por probados ciertos hechos del caso para no discutirlos en el juicio. Si el juez los aprueba, se incluirán en el auto de apertura y se tendrán por ciertos.
El juez excluirá las pruebas impertinentes, las que traten de hechos públicos notorios, o las que generen demoras inútiles. También dejará fuera por completo aquellas pruebas obtenidas ilegalmente infringiendo tus garantías fundamentales o declaradas nulas.
Al finalizar la audiencia de preparación, el juez dictará el auto de apertura del juicio oral detallando el tribunal competente, los cargos, la demanda civil, las convenciones probatorias y las pruebas aprobadas. El fiscal puede apelar la exclusión.
Si al finalizar la audiencia el juez comprueba que no pudiste ofrecer pruebas para tu defensa por causas que no fueron tu culpa, suspenderá la audiencia por hasta diez días para que las consigas.
El tribunal tiene el deber de devolver a las partes interesadas todos los documentos físicos u objetos que hayan aportado al caso durante el transcurso del procedimiento.
Durante la preparación del juicio oral, o después si surge un imprevisto grave de salud o viaje del testigo, el juez puede citar a una audiencia especial para recibir testimonios o pericias de forma anticipada antes del juicio.
Antes de enviar el auto de apertura al tribunal oral, si hay común acuerdo entre las partes, pueden pedir una única audiencia intermedia para solicitar un procedimiento abreviado, una suspensión condicional o acordar convenciones probatorias.
El juez enviará el auto de apertura al tribunal oral competente. Este fijará la fecha del juicio en un plazo de quince a sesenta días, indicará los jueces que integrarán la sala y ordenará citar a los participantes.
El juicio oral debe desarrollarse de forma continua y sucesiva en sesiones diarias de trabajo hasta su total finalización, para asegurar que la presentación de pruebas y alegatos no se interrumpan.
El tribunal puede suspender el juicio solo por absoluta necesidad y máximo dos veces. Si la interrupción excede diez días, todo lo obrado quedará nulo y se deberá reiniciar el juicio desde el principio.
Es obligatorio que todos los jueces del tribunal y el fiscal estén presentes de forma ininterrumpida durante el juicio. Si falta alguno de ellos, el juicio oral y la sentencia serán declarados nulos de inmediato.
Debes estar presente durante todo tu juicio oral. El tribunal puede autorizarte a salir temporalmente a una sala contigua, o expulsarte si perturbas el orden, debiendo informarte el juez sobre todo lo ocurrido en tu ausencia.
La asistencia de tu abogado defensor es obligatoria para la validez de todo el juicio. Si no asiste, se le removerá y te designarán un defensor público de inmediato, dándole un tiempo prudente para estudiar tu caso.
Si el fiscal no comparece al juicio oral o abandona la audiencia sin justificación, el tribunal denunciará su conducta ante el Fiscal Regional para que aplique sanciones disciplinarias y designe a un reemplazo.
Si la víctima querellante o su abogado no asisten al juicio oral o abandonan la sala sin el permiso del tribunal, el juez declarará por escrito el abandono definitivo de su querella en el proceso.
El juicio oral es público, pero el tribunal puede prohibir la entrada de ciertas personas, restringir la prensa o impedir que los intervinientes entreguen información a medios para proteger la seguridad o la intimidad de las partes.
Todos los reclamos o incidentes imprevistos que surjan durante el desarrollo del juicio oral serán resueltos de inmediato por el tribunal, sin que sus decisiones puedan ser recurridas o apeladas posteriormente.
El juicio oral es completamente verbal, incluyendo testimonios, pruebas, defensas y las resoluciones del tribunal. No se admiten escritos en las audiencias, aunque sordos o extranjeros contarán con intérpretes oficiales para intervenir.
El juez presidente dirige el debate, modera la discusión, exige solemnidades y controla los tiempos de habla de forma igualitaria para evitar abusos o desvíos del caso, pudiendo limitar el acceso del público por orden.
Quienes asistan a la audiencia deben guardar silencio y respeto. Tienen estrictamente prohibido portar armas, realizar actos provocativos, intimidar a los intervinientes o alterar el orden del debate.
Si alteras el orden o rompes el silencio en la sala de audiencias, el juez puede expulsarte de inmediato y aplicarte multas o arrestos. Si el expulsado es el defensor o fiscal, deberá suspenderse hasta su reemplazo.
En tu caso penal, todos los hechos y circunstancias importantes para resolver la causa se pueden probar por cualquier medio de convicción, siempre que se incorporen de forma legal y reglamentaria.
Debes saber que todas las pruebas indispensables para dictar sentencia deben rendirse verbalmente durante el desarrollo del juicio oral, salvo casos excepcionales regulados y autorizados por la ley.
Los jueces valoran libremente las pruebas, pero sin contradecir la lógica, la experiencia ni los conocimientos científicos. Deben detallar en la sentencia el razonamiento utilizado para aceptar o descartar cada evidencia presentada.
Si te citan legalmente como testigo, tienes la obligación de comparecer ante el tribunal, declarar la verdad sobre lo que te pregunten y no ocultar información relevante para resolver el juicio.
Si un testigo citado no se presenta sin justificación, el juez ordenará traerlo por la fuerza pública y le cobrará los gastos causados. Si asiste pero se niega a hablar, le aplicarán multas o arresto.
El Presidente de la República, ministros, parlamentarios, comandantes en jefe de fuerzas armadas, embajadores y enfermos graves no están obligados a comparecer a la sala del tribunal, pudiendo declarar en lugares especiales.
Las autoridades exceptuadas declararán en sus oficinas o domicilios, fijando de común acuerdo la fecha con el tribunal. Los diplomáticos extranjeros prestarán su declaración mediante informe escrito si lo aceptan voluntariamente.
Tienen derecho a no declarar como testigos el cónyuge, conviviente, padres, hijos, hermanos o parientes cercanos del imputado. El juez debe informarles sobre este derecho antes de empezar y pueden retractarse en cualquier momento.
Los profesionales obligados a guardar secreto (abogados, médicos o sacerdotes) tienen derecho a no declarar sobre la información confidencial que les confiaste, a menos que tú los liberes de esa obligación.
Aunque tengas la facultad de no declarar por parentesco o secreto profesional, estás obligado a comparecer ante el juez para explicar tus motivos. Sí deberás declarar respecto a coimputados no relacionados contigo.
Como testigo, tienes el derecho absoluto a negarte a responder preguntas si tus respuestas pueden exponerte a una persecución penal o incriminar a tus familiares más cercanos.
Antes de declarar, todo testigo adulto prometerá o jurará decir la verdad sobre lo que le pregunten. Los menores de edad o sospechosos de participar en el delito quedan exentos de prestar este juramento.
Al testificar, debes entregar tus datos personales básicos al tribunal. Si existe peligro para tu seguridad, el juez puede autorizar que no digas públicamente tu dirección real, prohibiendo difundir tu identidad.
El fiscal o el juez aplicarán medidas de seguridad si corres peligro por testificar en el juicio. Pueden autorizarte a declarar por videollamada, detrás de biombos o darte resguardo policial antes y después del juicio.
En el sistema procesal penal no existen testigos inhábiles por ley. Las partes pueden interrogar a los testigos para evaluar su credibilidad e imparcialidad, y el testigo debe explicar cómo conoció los hechos.
Si el testigo es menor de edad, solo será interrogado por el juez presidente. Las partes le formularán sus preguntas por su intermedio para evitar sufrimientos y proteger la dignidad del niño o adolescente.
Si el testigo es sordo, le escribirán las preguntas. Si es mudo, contestará por escrito. Si no saben escribir, declararán con la ayuda de un intérprete de señas autorizado bajo juramento de veracidad.
Si eres testigo y vives de tu sueldo, la parte que te presenta debe pagarte el traslado, habituación y lo perdido por asistir. Si te presentó la fiscalía, el Fisco cubrirá tus gastos anticipadamente.
Haber comparecido como testigo ante el tribunal justifica plenamente tus ausencias laborales o de estudios el día del juicio, sin que tu empleador o colegio pueda aplicarte sanciones o descuentos salariales.
Las partes pueden presentar informes de peritos y pedir que declaren en juicio cuando se requieran conocimientos especiales en ciencias, artes u oficios. El informe del perito debe ser imparcial y profesional.
El perito entregará su informe por escrito describiendo lo analizado, sus operaciones y conclusiones. Pericias de alcoholemia, ADN o drogas pueden incorporarse leyendo el informe, salvo que pidas interrogar presencialmente al perito.
El juez aceptará los informes periciales serios y profesionales, limitando su número para no retrasar el juicio. Los gastos y honorarios del perito los paga la parte que lo contrató, salvo beneficios de gratuidad.
No podrán ejercer como peritos judiciales las personas que tengan el derecho legal de no declarar como testigos por parentesco cercano con el imputado o por deber de guardar secreto profesional.
Los peritos no pueden ser inhabilitados previamente. En el juicio, las partes podrán interrogar al perito sobre su rigor científico, idoneidad profesional, imparcialidad y el monto de los honorarios que cobró por su trabajo.
Los peritos declararán personalmente en el juicio siguiendo las reglas del interrogatorio. Si un perito citado se niega a declarar sin causa justa, recibirá las mismas sanciones de arresto y multa que un testigo.
Las partes pueden pedir al juez que ordene las instrucciones y accesos necesarios para que sus peritos examinen objetos, documentos o lugares del delito indispensables para elaborar sus informes técnicos.
La fiscalía puede presentar como peritos en el juicio a los miembros de sus propios organismos técnicos de apoyo, como policías científicos u otros profesionales de instituciones estatales especializadas.
Los peritos y otros terceros convocados a colaborar en el juicio pueden solicitar formalmente al fiscal o al juez las mismas medidas de seguridad y protección policial previstas para resguardar a los testigos.
El juez puede admitir en tu juicio fotos, películas, grabaciones de audio, correos u otros sistemas de reproducción de imagen y sonido, adaptando su exhibición al medio de prueba más parecido regulado en la ley.
Las pruebas destinadas a sustentar las demandas de indemnización civil en el caso penal se regirán por las leyes civiles en cuanto a las obligaciones, pero por este código en cuanto a su oportunidad.
Al comenzar el juicio oral, el juez presidente verificará la asistencia de las partes, testigos y peritos. Dará por iniciado el debate y ofrecerá la palabra al fiscal y querellantes para presentar sus alegatos de apertura.
Al abrirse tu juicio, tu defensa expondrá sus alegatos. Tendrás derecho a declarar voluntariamente ante el juez para contar tu versión, respondiendo las preguntas del fiscal, del querellante, de tu abogado y del tribunal.
Como acusado, puedes conversar libremente y en secreto con tu abogado defensor durante el transcurso de todo el juicio oral, siempre que no perturben el orden de la sala ni lo hagas mientras declaras.
Cada parte elige el orden en que presenta sus pruebas en el juicio. Se recibirán primero todas las pruebas de cargo (fiscalía y querellantes) y luego las pruebas de tu defensa para desestimar los cargos.
Los testigos y peritos deben ser interrogados personalmente en la sala de juicio. No se permite leer sus declaraciones policiales previas en su lugar, salvo excepciones. El interrogatorio comienza con la parte que los presentó.
Está prohibido formular preguntas sugestivas a tus propios testigos, humillar a la víctima o realizar preguntas engañosas, confusas o de acoso. Estas mismas reglas de protección te cuidan si decides declarar en el juicio.
Si un testigo que tú presentaste cambia de actitud y se vuelve hostil para responder, el juez puede autorizar excepcionalmente a tu defensa a formularle preguntas sugestivas para obtener la información necesaria.
El juez permitirá leer declaraciones previas hechas ante el juez de garantía solo si el testigo o perito falleció, enloqueció, está inubicable en el extranjero o si su ausencia es tu culpa.
Durante el juicio oral, se pueden leer partes de tus declaraciones anteriores hechas ante el fiscal o juez con el único fin de refrescar tu memoria o evidenciar contradicciones con lo que testificas hoy.
En el debate se exhibirán y leerán documentos indicando su origen. También se reproducirán audios o videos. Estos medios se le pueden mostrar a peritos y testigos para que los reconozcan o comenten.
Salvo excepciones, el tribunal no permitirá incorporar, leer ni invocar los registros escritos o informes policiales y de fiscalía. Jamás se admitirán documentos declarados nulos o que vulneren tus derechos fundamentales.
Está estrictamente prohibido usar en tu juicio oral cualquier antecedente, propuesta o debate relacionado con negociaciones previas de suspensiones condicionales, acuerdos reparatorios o del procedimiento abreviado.
El juez puede autorizar la presentación de pruebas nuevas no ofrecidas a tiempo si justificas que acabas de enterarte de su existencia, o para resolver dudas sobre la autenticidad de una prueba rendida en el juicio.