Artículo 188
Abierta la sesión, ingresarán el acusado y su defensor. El acusado debe comparecer desarmado y con escolta de seguridad. Todos permanecerán sentados, pero deberán ponerse de pie cuando les corresponda hablar ante el tribunal.
CODIGO DE JUSTICIA MILITAR
Decreto 2226 · 460 artículos · Versión BCN: 1944-12-19 · Ver en LeyChile ↗
Abierta la sesión, ingresarán el acusado y su defensor. El acusado debe comparecer desarmado y con escolta de seguridad. Todos permanecerán sentados, pero deberán ponerse de pie cuando les corresponda hablar ante el tribunal.
El presidente leerá la orden de convocatoria y preguntará a la defensa si tiene motivos para inhabilitar a algún juez. Si hay objeciones, el Consejo despejará la sala y deliberará en secreto a solas con el secretario para resolver.
Si el Consejo acepta inhabilitar a uno de sus jueces, se avisará de inmediato al Comandante en Jefe para que nombre un reemplazo en el acto y poder continuar con el juicio de guerra.
Si no hay objeciones, el fiscal resumirá la investigación y leerá los cargos. Luego, el acusado o su defensor leerán su escrito de defensa, solicitando la absolución o la rebaja de penas y presentando las tachas a testigos previos.
Oída la defensa, se presentarán las pruebas. Los testigos declararán uno a uno por separado sin comunicarse entre sí. El presidente, el fiscal y el defensor pueden hacer preguntas de aclaración pertinentes, y el secretario tomará nota del testimonio.
Si es necesario inspeccionar un lugar u objeto fuera de la sala, el Consejo enviará a una comisión de jueces con el fiscal, defensor y peritos. La sesión se suspenderá temporalmente hasta que la comisión regrese con su informe.
Terminada la audiencia, la sala se despejará y los jueces deliberarán en secreto con el secretario. Decidirán por mayoría absolver o condenar, pudiendo apreciar las pruebas en conciencia. El Auditor redactará la sentencia y la firmarán todos en el acto.
La sentencia definitiva se notificará en persona de forma inmediata al acusado y al fiscal militar, y el expediente completo se elevará al general o comandante superior a cargo para que apruebe o modifique el fallo.
El Consejo de Guerra sesiona de corrido, salvo descansos necesarios. Sus audiencias son públicas, a menos que se decrete lo contrario, y los asistentes deben guardar silencio. El presidente tiene facultades para expulsar a quienes causen desórdenes y sancionar faltas de respeto.
Las normas sobre la solicitud de documentos secretos y la creación de un cuaderno separado de testimonios reservados por motivos de seguridad del Estado también se aplican en los juicios de los Consejos de Guerra en tiempos de guerra.
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En los tribunales militares pueden actuar como defensores los abogados habilitados legalmente para ejercer ante tribunales comunes, o bien oficiales de las Fuerzas Armadas o Carabineros que tengan un grado inferior o igual al de los miembros del tribunal.
Ser defensor es obligatorio para los abogados de turno y los militares designados, a menos que el fiscal acepte una excusa justificada. Si el defensor no cumple con sus deberes profesionales, arriesga sanciones de la autoridad militar o civil.
Todo tribunal militar que deba disolverse debe terminar de juzgar los casos que tenía asignados. Si quedan juicios pendientes iniciados en tiempos de guerra, estos serán continuados y resueltos por los tribunales comunes según las reglas vigentes en ese momento.
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Si un oficial comete actos deshonrosos para su persona o su unidad militar, podrá ser sometido a un Tribunal de Honor especial. Este tribunal juzgará y decidirá exclusivamente si el oficial puede seguir perteneciendo a la institución.
El funcionamiento, las reglas y la integración de los Tribunales de Honor militares se rigen por un reglamento especial decretado directamente por el Presidente de la República.
Las normas generales del Libro I del Código Penal se aplican en el ámbito militar si no contradicen a este código. Las definiciones de lesiones y el valor del "sueldo vital" se asimilan a las normas vigentes en Santiago.
Los insultos y falsas acusaciones (injurias y calumnias) entre militares se consideran siempre un delito militar. Serán castigados con las penas del código penal común, a menos que este código establezca una sanción especial.
Servir menos de dos meses en la institución es una atenuante. Si además demuestras ignorancia excusable de los deberes militares por tu bajo nivel de instrucción, el juez puede eximirte de culpa. Esto no beneficia a los oficiales.
Los militares no tienen responsabilidad penal si usan sus armas para cumplir su orden de guardia, siempre que no tengan otro medio racional disponible. También están eximidos si actúan en cumplimiento de tareas de orden público o seguridad.
Son atenuantes militares cometer la falta por haber recibido castigos ilegales previos de tus jefes, o realizar actos de valor frente al enemigo. El juez evaluará también tu Hoja de Vida de los últimos dos años para rebajar la pena.
Es una atenuante especial si el militar hiere o mata a quien haya agredido sexualmente o raptado recientemente a su esposa, hijas, madre o hermanas, actuando en defensa inmediata del honor familiar.
Cometer un delito bajo las órdenes de un superior jerárquico es una circunstancia atenuante en el juicio. Si la orden se refería directamente a labores del servicio militar, se considerará una atenuante muy calificada para rebajar la pena.
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Son agravantes que aumentan tu castigo cometer el delito en guardia causando daños al servicio, actuar de acuerdo con subordinados a tu cargo, ejecutar el hecho delante de la tropa formada o realizarlo frente al enemigo en combate.
Si cometes un delito por cumplir una orden del servicio, el único responsable penal será el jefe que la dio. Pero si te excedes al cumplirla, o si la orden era claramente un delito y no reclamaste formalmente, serás castigado.
Los delitos militares serán sancionados con penas comunes o con penas militares, según la naturaleza del delito.
Las penas militares principales son la muerte, presidio y reclusión militar (perpetua o temporal), prisión militar y pérdida del estado militar. Si la pena no supera un año y sigues en servicio, no se te aplicará la suspensión de cargo común.
Las penas accesorias que se suman a la condena principal son la degradación pública, la destitución de las Fuerzas Armadas, la separación del servicio, la suspensión del empleo militar y la pérdida del estado militar.
Los plazos de duración y la graduación de las penas de presidio, reclusión y prisión militar son idénticos a los establecidos para las penas de la justicia civil común. Las accesorias duran lo mismo que la pena principal.
Las sanciones de degradación, destitución, separación del servicio militar y pérdida de tu calidad de militar tienen efectos definitivos de por vida. Una vez aplicadas, no prescriben ni caducan con el paso del tiempo.
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Si te aplican una pena común por cometer un delito militar, se sumarán las penas accesorias que fija el Código Penal y también las sanciones militares específicas aplicables a tu grado y función al momento del delito.
La muerte o cadena perpetua conllevan degradación. Las penas de crimen conllevan destitución. Los delitos de más de tres años conllevan separación del servicio. Los delitos de más de un año conllevan pérdida del estado militar. Condenas menores a un año conllevan suspensión del empleo.
Las mismas penas accesorias se aplican a las condenas militares. Se consideran crímenes la muerte, el presidio y la reclusión militar perpetua o mayor. Son simples delitos el presidio o reclusión menor y la pérdida del estado militar.
La destitución implica tu expulsión definitiva de la institución, la prohibición perpetua de volver a servir en las Fuerzas Armadas o Carabineros, la pérdida definitiva de tus derechos políticos y no poder ejercer cargos públicos mientras dure la condena.
La pena de separación del servicio produce tu baja inmediata de las Fuerzas Armadas o Carabineros, la prohibición perpetua de volver a ingresar a estas instituciones y la pérdida definitiva de tus derechos políticos de por vida.
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La sanción de pérdida del estado militar significa tu baja obligatoria e inmediata de las Fuerzas Armadas o Carabineros y la prohibición definitiva de volver a incorporarte o recuperar el estatus de militar en el futuro.
La degradación despoja al militar de su grado, uniforme y condecoraciones, produce su expulsión definitiva, le prohíbe de por vida volver a servir en la defensa, le quita para siempre sus derechos políticos y le impide ejercer cualquier cargo público.
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Si recibiste penas de degradación, destitución o separación de las Fuerzas Armadas, solo podrás recuperar tus derechos y ser rehabilitado si se aprueba una ley expresa en el Congreso. La amnistía general no te devolverá el cargo automáticamente.
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Se establece una escala de 11 niveles para las penas militares, desde la muerte hasta la prisión militar en su grado mínimo, para calcular las subidas o bajadas de grados de condena. La pérdida del estado militar no tiene grados.
Si la ley establece dos o más castigos posibles para un delito, los jueces militares elegirán la pena específica que consideren más justa y adecuada según las circunstancias del delito y del imputado.
Si se debe aumentar o disminuir la pena de pérdida del estado militar por atenuantes o agravantes, la pena superior equivalente será el presidio menor medio, y la inferior será la prisión militar en su grado máximo.
Si una persona civil es condenada por participar en un delito con pena militar, su castigo militar se cambiará por uno civil equivalente: el presidio militar pasa a presidio común, la prisión militar a prisión común y la pérdida de estado a presidio menor.
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La pena de muerte se ejecuta de día bajo reglamentos del Presidente. En tiempos de guerra, el General en Jefe puede ordenar el fusilamiento inmediato del condenado sin esperar plazos si considera urgente dar un castigo ejemplar a las tropas.
El castigo de degradación se realiza en un acto público frente a las tropas formadas, retirando al condenado su uniforme militar, medallas e insignias. Si además fue sentenciado a muerte, el fusilamiento se llevará a cabo inmediatamente después.
Las penas privativas de libertad menores a un año se cumplen dentro de tu unidad militar si sigues de alta en el servicio. Las penas superiores a un año se cumplen en cárceles militares especiales creadas para la defensa.
Las penas de cárcel del código civil común aplicadas por delitos militares se cumplirán en las cárceles públicas generales del país. Si la condena es menor a un año y eres militar, podrás cumplirla en tu unidad militar.
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El militar que cometa delitos de traición a la patria descritos en el Código Penal (como ayudar al enemigo o tomar las armas contra Chile) arriesga desde presidio mayor máximo hasta la pena de muerte. Si es atenuado, la pena parte en presidio mayor medio.
Se castiga con presidio militar de 15 años a perpetuo al militar que entregue secretos, contraseñas o planos al enemigo, induzca a tropas a desertar, mantenga tratos no autorizados con el enemigo para negociar la paz, o sabotee intencionalmente armas y defensas en estado de guerra.
Si los delitos de traición o entrega de secretos militares los comete un civil chileno o un soldado de tropa, el juez puede rebajar su pena en uno o dos grados, a menos que sea el cabecilla u organizador del complot.
El prisionero de guerra capturado que haya sido liberado bajo promesa de honor de no volver a combatir contra Chile, y que rompa su palabra volviendo a tomar las armas contra el Ejército nacional, será castigado con presidio perpetuo.
El que libere intencionalmente a prisioneros de guerra retenidos con el fin de permitirles escapar y reincorporarse a las filas del ejército enemigo en combate arriesga penas de presidio mayor en su grado máximo hasta presidio perpetuo.
Si cometes delitos de traición o sabotaje afectando a ejércitos extranjeros aliados que luchen junto a Chile contra un enemigo común, tu condena podrá ser rebajada en uno o dos grados según decida el tribunal.
En los delitos de traición, el delito frustrado tiene la misma pena que el completado. La tentativa se castiga con un grado menos; conspirar con dos grados menos; y proponer realizar el delito con tres grados de rebaja en la pena.
Si eres militar y sabes de un plan de traición y no lo impides ni avisas a tus jefes, serás castigado como cómplice del delito. Si eres un civil chileno y no denuncias el plan ante la autoridad militar, te condenarán como encubridor.
Se castiga con presidio perpetuo por espionaje en tiempos de guerra a quien entre disfrazado u ocultando su identidad a recintos militares, lleve mensajes del enemigo voluntariamente, dibuje planos de zonas de combate sin permiso, o esconda a espías enemigos.
No se consideran espías a los soldados enemigos con uniforme visible que hagan reconocimientos en territorio chileno, ni a los tripulantes de aviones enemigos identificados que vuelen sobre las líneas nacionales. Quedarán sujetos a las leyes internacionales de guerra de prisioneros.
Realizar actos de espionaje en tiempos de paz se castiga con presidio mayor militar si eres militar, y con presidio menor máximo a presidio mayor mínimo si eres un civil.
El que divulgue, entregue o filtre planos, mapas o documentos militares secretos que afecten la defensa nacional, habiendo tenido acceso a ellos por su cargo, profesión o misión de gobierno, será sancionado con presidio mayor en cualquiera de sus grados.
Si obtuviste de forma extraoficial o indirecta los planos o documentos militares secretos y los divulgaste a personas no autorizadas, se te aplicará la pena de presidio mayor en su grado mínimo.
El que consiga documentos secretos sin estar autorizado para conocerlos, o el funcionario que por descuido o infracción de los reglamentos permita que roben, divulguen o destruyan dichos archivos, arriesga presidio menor máximo a presidio mayor mínimo.
Las reglas especiales de traición que castigan el delito frustrado como consumado, y reducen la pena para tentativa, conspiración o proposición, también se aplican a los delitos de espionaje y filtración de documentos secretos.
El que ataque sin permiso a tropas de una nación aliada o amiga arriesga reclusión menor media a mayor mínima. Si esto provoca que declaren la guerra a Chile, o causa incendios y muertes, la pena sube a reclusión mayor media a máxima.
Si continúas combatiendo sin justificación tras recibir el aviso oficial de paz, tregua o armisticio, o si violas lo acordado en la rendición, arriesgas presidio menor medio a máximo. Si esto reinicia la guerra, la pena sube considerablemente.
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Se juzga por rebelión militar a los militares que cometan delitos contra el gobierno legítimo, y también a los civiles si actúan bajo mando militar, apoyados por tropas del Ejército, en grupos armados de 10 o más personas coordinadas.
Los militares en retiro o de reserva que participen en protestas violentas o desórdenes públicos vistiendo el uniforme o insignias militares de su institución serán juzgados y castigados bajo la jurisdicción militar como si estuvieran en servicio activo.
Los culpables de rebelión militar recibirán las penas del código penal común aumentadas en uno o dos grados. Los líderes o el militar de mayor rango de la sublevación recibirán el castigo máximo establecido para la rebelión.
Los soldados que participen en la rebelión pero se rindan y entreguen a las autoridades legítimas antes de combatir o agredir quedarán libres de castigo. Si son oficiales rebeldes que se rinden, recibirán una rebaja importante de pena.
El militar a cargo que no use todos sus recursos y poder para frenar una rebelión o motín en sus tropas será sancionado con reclusión menor. Si es oficial, además será destituido de forma definitiva de la institución.
Si la rebelión o motín militar se comete frente al enemigo extranjero en guerra, los líderes y organizadores arriesgan pena de muerte o presidio perpetuo. Los demás oficiales rebeldes que participen serán castigados con presidio mayor.
Los soldados y cabos de las fuerzas armadas quedan libres de responsabilidad penal por participar en una rebelión militar si actuaron únicamente obedeciendo las órdenes directas de sus jefes y superiores.
Si cuatro o más militares se niegan a obedecer, hacen reclamos en grupo de forma irrespetuosa o resisten órdenes, cometen sedición. Los líderes arriesgan pena de muerte frente al enemigo o presidio mayor. Los soldados arriesgan penas menores.
Si los soldados, cabos o suboficiales participan en el motín sin cometer agresiones ni actuar ante el enemigo, el juez podrá rebajarles la pena en uno o más grados, pudiendo dejar sin sanción penal a los soldados.
Cualquier persona, civil o militar, que induzca, intente convencer o ayude a tropas militares a rebelarse, desobedecer o sublevarse contra sus superiores será considerada culpable de sedición y castigada como líder u organizador del motín.
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El que incite a militares a la indisciplina, desorden o no cumplir sus deberes arriesga reclusión militar mayor mínima si es oficial, reclusión menor máxima si es suboficial, y reclusión menor en cualquiera de sus grados si es soldado o civil.
El militar que saque tropas armadas de su cuartel o base sin tener una autorización de sus superiores ni un motivo legal para hacerlo será castigado con presidio o reclusión militar menor, si el hecho no constituye un delito más grave.
Conspirar para cometer sedición tiene la pena inferior en un grado. Proponer cometerla se castiga con dos grados menos. La sedición frustrada se castiga como si se hubiera completado, y la tentativa tiene un grado de rebaja.
Los robos, daños o lesiones cometidos durante un motín se castigan por separado de la sedición. Si no se identifica a los autores individuales, se culpará a los jefes de los sediciosos que pudiendo evitar los desmanes no lo hicieron.
El militar que sepa de un motín o sedición en marcha y no haga todo lo posible para detenerlo será castigado con reclusión militar menor. Si actúa con negligencia o descuido frente a la sedición, perderá su calidad de militar.
El que agreda físicamente en campaña a un centinela o escolta militar arriesga de 10 años de cárcel a presidio perpetuo si le causa la muerte o lesiones graves; presidio menor máximo a mayor mínimo por lesiones menores; y presidio menor si no causa lesiones.
El que asesine a un militar en funciones de orden público arriesga de 15 años a presidio perpetuo calificado. La pena será presidio perpetuo calificado si se comete por pago, con la ayuda de un grupo armado o encubriendo tu rostro.
Agredir físicamente a un militar en labores de seguridad pública se castiga con presidio mayor medio a máximo por lesiones gravísimas, presidio mayor mínimo por enfermedad de más de 30 días, presidio menor medio a máximo por lesiones menos graves, y presidio menor mínimo por lesiones leves.
Castrar, mutilar o desfigurar intencionalmente a un militar en funciones de orden público se castiga con presidio mayor máximo si hay mutilación de miembros importantes, presidio mayor medio si hay mutilación de otros miembros, y presidio menor máximo en casos menos graves.
Agredir a un centinela fuera de campaña se castiga con presidio mayor mínimo a presidio perpetuo si causa la muerte o lesiones graves; presidio menor medio a máximo por lesiones menos graves; y presidio menor mínimo si no causa lesiones.